Davao y el Kadayawan Festival: siempre nos quedará el sur.

Fuimos atraídos por el colorido Kadayawan Festival y nos enamoró una ciudad llena de ambiente en sus calles, gente maravillosa y ¡Durian! Si buscas sentirte filipino por un día, este es tu destino.

En la segunda mitad de agosto, todos los años la ciudad de Davao se viste de gala para recibir a miles de visitantes en su festival más conocido. En la década de los 70, se inició esta fiesta local para conmemorar las tradiciones indígenas y celebrar las buenas cosechas. A día de hoy, es un compendio de festivales de música, pasacalles con danzas ancestrales, mercadillos y sobre todo mucha diversión.

Davao es la segunda ciudad más grande de Filipinas con casi millón y medio de habitantes. Llegar a ella es sencillo ya que tiene un aeropuerto internacional con muchas conexiones, de los más grandes del país. Desde algunas entidades recomiendan no viajar a la isla de Mindanao por temas de seguridad, pero nuestra experiencia fue magnífica tanto en la capital, ubicada al sur de la isla como en la zona norte, Cagayán de Oro o Camiguín. Aquí, el nivel de seguridad es totalmente aceptable y la gente es tan amigable y pacífica como en el resto del país.

Para el festival, prácticamente toda la población se tira a las calles y hay multitud de eventos en cada esquina. Escenarios con música tradicional, grupos de rock más actuales, puestos callejeros con todo tipo de comidas y bebidas y como no Durian por todas partes.  El durian es uno de los símbolos nacionales y más específicamente del Sur. Su aspecto es muy curioso y destaca por su fuerte olor. Las aerolíneas tienen prohibido a los pasajeros introducirlos en los aviones, ya que impregna cualquier ambiente de su peculiar aroma. A pesar de ello, su sabor es exquisito y no debes dejar de probarlo si pasas por cualquier mercado filipino.

Por la noche, hay un recinto ferial cerca del paseo marítimo, es lo más parecido que hemos visto a una feria en España con su noria, sus atracciones y docenas de puestos para apostar tus pesos o intentar conseguir peluches y premios muy variados. Y como no, todo hecho con un toque muy filipino, las casetas están hechas a mano, de manera muy casera lo que le aporta un ambiente muy familiar al lugar. En mi caso, fue la primera vez que me sentí totalmente único en mi estancia en Filipinas. No había ni un solo turista en el recinto y todo el mundo quería que fuéramos a apostar a su tinglado o intentáramos pescar sus patos de plástico. Una experiencia irrepetible.

Después de un paseo por el recinto y muchas risas en el bolsillo, nos dirigimos al centro de la ciudad donde se ubican varios escenarios,  allí la música y el baile fluyen en cada rincón. En una noche en Filipinas puedes hacer más amigos que durante toda una vida saliendo en tu ciudad. Y todo ello en un ambiente muy sano, donde la gente disfruta en las calles hasta altas horas de la noche.

En busca de un poco de relax, teníamos que escoger entre las distintas opciones que te ofrece la ciudad. El Eden Nature park, el Davao Crocodile park o un hiking por el Mount Apo son opciones ideales para dar un paseo por entornos naturales, hacer deporte al aire libre o conocer las especies animales típicas de la zona.  Finalmente, nos decidimos por disfrutar de las espectaculares vistas de la ciudad desde el Jack’s Ridge Resort en Shrine Hills. Un paseo por la montaña para desconectar del bullicio, puede ser muy provechoso para afrontar otro día de festival en las calles.

De vuelta al centro, tienes la oportunidad de ir a visitar la exhibición de comerciantes locales que vienen de todos los puntos de la región para vender productos de artesanía. Incluso si no tienes intención de comprar, es impresionante la imaginación y habilidad de los artesanos para diseñar artilugios de cocina, recipientes ornamentales y artículos de decoración. Además, un mercadillo de agricultores de la zona nos permitirá probar frutas tropicales con formas, sabores y colores muy sorprendentes: durian, rambután, mangostán, mango, papaya, fruta del dragón o una gran variedad de plátanos harán las delicias de los paladares más exigentes y atrevidos.

El evento principipal del festival es el Indak-Indak Sa Kadalanan. Cada año este desfile de agrupaciones de danza tribal se organiza para dar gracias por los productos que les da la tierra y la convivencia en paz de la población de Davao y, a la vez, rendir homenaje a la diversidad de culturas y gentes que han poblado Mindanao a lo largo de su historia.

https://www.youtube.com/watch?v=irqZBe6duvI

En torno a quince grupos participan en la competición de baile. Jóvenes procedentes de toda la región se visten con sus coloridos trajes. Durante todo el año, preparan coreografías inspiradas en héroes y leyendas de las tribus para desfilar por todo Davao y así hacer las delicias de los miles de visitantes que se acercan a disfrutar del Kadayawan cada agosto. El espectáculo de sonido y colores en movimiento bien merece el viaje, para nosotros esta celebración es esencial si quieres adentrarte en la cultura filipina y ver cómo festejan  sus tradiciones y costumbres más profundas.

Para finalizar el trayecto, no podíamos abandonar Davao sin pegarnos un buen chapuzón en algunas de sus playas. Samal Island reúne las características perfectas para pasar un par de días tras un apasionante festival.  En un ferry de tan solo quince minutos se llega al Paradise Island Resort. Su excelente restaurante a pie de playa y su bar con zumos de frutas recién hechos dan sentido al nombre del complejo. En el jardín del hotel, tienen una reserva de aves autóctonas que nos pareció alucinante. Esta isla es un claro ejemplo de la diversidad de fauna y flora que tiene Filipinas.

Tras el almuerzo nos apeteció algo de acción y nos dirigimos al pueblo para buscar una moto de alquiler y dar una vuelta por la isla. Al no ser una isla muy turística, no es fácil encontrar servicios especializados para conocer el entorno, pero como siempre en este país, alguien te echará una mano si la necesitas. Nos acercamos a preguntar a unos chicos si había algún sitio para alquilar y uno de ellos nos ofreció la suya propia. Ya lo dicen el slogan: It’s more fun in the Philippines!

Ninguna guía ofrecía mucha información atractiva y nos dispusimos a descubrir la isla a la vieja usanza, preguntando en cada esquina. Aquí demostramos que la gestión de expectativas es esencial en la vida de un viajero, no pensabamos que hubiera nada especial y como siempre Filipinas te sorprende una y otra vez.

Tras un paseo por el pueblo más cercano nos aconsejaron a un santuario de murciélagos. Cuando uno piensa en murciélagos, se imagina a Batman y su oscura cueva en las profundidades. Pero nada que ver...más de dos millones de murciélagos se concentran en una cueva al aire libre, a plena luz del día. Realmente impresionante, digno de ver con tus propios ojos e imposible de explicar con palabras.  El resto de la isla tiene muchos rincones interesante, tendrás que ir a visitarla. No te decepcionará.

Si tienes pensado ir en agosto a Filipinas, Davao y su Kadayawan Festival son una parada más que recomendable. Si te motiva nuestra experiencia, podemos incluirlo en tu plan de viaje y según tus preferencias añadir nuevos destinos y lugares que visitar.

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